
“American Gothic”, 1930, es uno de los cuadros más conocidos en la Historia del Arte. Son innumerables las versiones “libres” que diferentes artistas han hecho del famoso doble retrato. Se podría decir, incluso, que es uno de los rivales de la “Mona Lisa” en ese gusto de algunos por tomar un tema conocido y “satirizarlo” o crearlo bajo su propia mirada. Claro que para esto pienso igual que con la música, al escuchar alguien cantando como Frank Sinatra, por muy bueno que sea, me quedo con “La Voz” original.
Me llama la atención, siguiendo la analogía con la “Mona Lisa”, que al contrario de Leonardo nadie conoce al autor de “American Gothic”, pienso que ni siquiera uno de cada diez personas que la han visto se han molestado en conocer algo de su autor o de su obra.
Grant Wood fue un hombre del Medio Oeste estadounidense, que viajó por muchos lugares y países pero que siempre retorno a su raíz rural: “Todas las ideas buenas que he tenido, han llegado a mi mientras ordeñaba una vaca. Por lo que decidí retornar a Iowa”.

Mucho se ha hablado de “American Gothic”, por lo que considero innecesario hablar más de lo mismo, pero si me gustaría centrar estas líneas en la importancia de este cuadro tan famoso como catalizador del olvido de su autor.
La razón parte (opinión personal) en el hecho de ser el referente pictórico del “Grupo Regionalista”. El “Regionalismo” es una tendencia artística estadounidense, de la decada de los treinta y cuarenta, que tuvo como integrantes a pintores como Andrew Wyeth o Ben Shahn, que trataron con su pintura de dignificar la vida rural, y su gente, de una manera “Real”, antagonizando con los artistas abstractos de la época. Es esa idea nostálgica del hombre trabajador, con los valores que llevaron a Estados Unidos a su Independencia, luchando contra ese nuevo hombre inmerso en el urbanismo industrial.

Curiosamente ni Shahn ni Wyeth quedan “atrapados” en este manto “regionalista” logrando exportar su obra, mientras Wood quedará “horquillado” magistralmente en el Medio Oeste.

Más curioso es ver como la Obra de Wood nos transporta a los terrenos del diseño 3D, con esas colinas y pueblos vistos desde arriba, con sombras rigurosas y verdes intensos que nos evocan cualquier cosa menos el Medio Oeste. Un hombre con una visión adelantada, un hombre con esa visión 3D, no puede encerrarse en el terreno del “Regionalismo”, es mas “Universal” que eso.

Quizás una explicación para el acotamiento es la temática rural y el uso de conocidos suyos como modelos, así como fue su hermana y el dentista del pueblo los que posaron en “American Gothic” para “Woman with Plants”, 1929, fue su madre la modelo que vemos con una granja a sus espaldas, vestida con un traje muy bien detallado por Wood, como la planta en sus manos o el camafeo alrededor de su cuello. Todo esto nos muestra una mujer orgullosa de si rodeada de las pequeñas cosas que le importan.

Los años veinte y treinta fueron una época de depresión y angustia, Wood trata de olvidar esas miserias humanas centrándose en transportarnos a un mundo mágico y bello como medio de olvidar las penurias.


Durante la primera guerra mundial Wood se alistó en el Ejército, su trabajo consistió en pintarle el camuflaje a los cañones y tanques de su batallón. Este es un buen referente para explicar su paleta ocre y verde con sombras que crean perspectivas irreales. Por generación fue un artista formado dentro de los terrenos del impresionismo francés, pero se nota una búsqueda personal más humana, que nos lleva al expresionismo alemán. Con una paleta mas amable y conciliadora no se puede hablar de un Wood expresionista en su pintura, pero si en sus temas mundanos. De la misma manera podemos analizar su obra dentro del surrealismo, partiendo de la idea de subir al artista en un globo para que su mirada vea todo en un plano desde arriba hacia abajo.

El referente de siempre en la crítica especializada al hablar de Wood es la pintura flamenca, con Jan van Eyck a la cabeza y su “Retrato de Giovanni Arnolfini y esposa”, 1434, como punto de partida. Talvez por el modo austero de situar la pareja se puede pensar esto. Pero no veo mayor influencia de este o de otros pintores y estilos, en su obra.


Puedo ver un Corot, Pissarro o Sisley, como puedo ver un Gorky o un Corinth, qué mas da.


Durante los años de la depresión vemos como la relación entre los Granjeros y el Estado estuvo basada en la política económica del Ministerio de Agricultura, proteccionista y retórica. Es una época, además de pobreza, de profundo racismo, intolerancia, violencia e incultura.

Todo esto no lo vemos en la obra de Grant Wood, todo lo contrario, nos refleja una serenidad pastoral que nos traslada a ese mundo imaginario de Oz, ajeno a la realidad contingente.


La valoración y fama de Grant Wood cae estrepitosamente después de su muerte, de haber sido considerado el protector de las tradiciones estadounidenses y su “Arte” ante la llegada de los europeos y su “Degeneración”, pasa a ser vilipendiado en cuanta revista, suplemento de periódico o libro de arte haya sido escrito entre las décadas del cuarenta al setenta.

Sin embargo veo mayor poder de abstracción, de surrealismo o de innovación temática en la obra de Wood que en la mayoría de sus contemporáneos colegas. Es curioso observar un artista considerado tan nacionalista no caer en fáciles clichés como pintar su bandera patria. Un artista que ve su Nación desde el prisma de los sueños, o de las nubes, no lo podemos adjetivar rápidamente de “regionalista” o de “pintor satírico”.

Norman Rockwell es un artista que no se puede omitir cuando se habla de Grant Wood, el interés de Rockwell de plasmar en su obra una reproducción casi fotográfica del tema, en un alarde de exquisita técnica y composición, nos crea nuestra idea de una época y su gente.
Mientras Wood deja de lado el detalle por la forma.

Formas escultóricas, sacadas con la sensualidad que solo un artista de calibre es capaz. Labradas en las faldas de una montaña, nos demuestran la calidad técnica del artista; que tiene la habilidad increible de transportarnos, con la misma obra, a un futuro cercano o a un pasado lejano.

La visión de Rockwell del mundo es tan naïf como la del propio Wood, por eso los dos pagaron caro su lejanía con la realidad. Que es, en todo caso, lo que se le exige a cualquier artista: ser capaz de llevarnos a su mundo personal, para vislumbrar un “Nuevo Camino”.






Comentarios recientes