

Spilimbergo era el apellido de su madre, Enea el de su padre, su segundo apellido pasó a ser el primero, de este modo se conoce a este pintor argentino. La ventaja, como artista, sobre sus otros contemporáneos esta en el hecho de haber viajado a Europa cumplido 26 años, ya formado como pintor, su estadía se prolongó unos tres años donde viajo y vivió en Alemania, Francia e Italia.

Esto es una ventaja porque Spilimbergo escapa del “Academicismo” que tendría que haber seguido por dos hechos fundamentales: el primero haber nacido en las postrimerías del siglo XIX, y el segundo ser un hombre latinoamericano.


Esta “tardía” entrada a Europa lo lleva a ver estilos como el constructivismo, cubismo, expresionismo, fauvismo, naturalismo o surrealismo, con unos ojos maduros y confiados.



Su obra es la sumatoria de todos estos estilos pero sin llegar a casarse con ninguno en particular, incluso se puede afirmar que logró mezclar todo esto para representar una realidad más latinoamericana, una antesala al “Boom” latinoamericano surgido tres décadas más tarde, algunos lo catalogan dentro de la escuela “indigenista”, pero esto es muy mexicano para mi, su obra es más universal.



Se aprecia una influencia grande de los expresionistas alemanes en su obra, pero tratada de una forma menos agresiva, más romántica.


Giorgio de Chirico es otro referente cuando vemos esas terrazas con figuras geométricas en escenarios “metafísicos”, los ojos grandes de sus retratos nos recuerdan a Picasso, sus bañistas nos traen a la mente a Cezanne, en fin muchos estilos tratados de una forma particular.



Con su serie de “Emma” cuenta la historia de la transformación de una correcta niña en una ninfómana insaciable, son hechas como “Monocopia” que es un grabado o litografía que el artista interviene para crear uno solo, esto le da su carácter exclusivo.



La historia se basa en un hecho policial en el cual una mujer de 30 años se suicida lanzándose desde un balcón. Este hecho tomó Spilimbergo para realizar 34 monocopias que nos relatan el submundo en que vivió esta mujer atormentada.

Hoy vemos en la obra de Spilimbergo una actualidad avallasadora, obra hecha por un hombre adelantado a su tiempo. Cuesta entender el olvido de su pueblo y la tan escasa difusión de su legado hasta casi una década atrás, talvez la explicación es el haber vivido su vida bajo cuatro golpes de estado en Argentina (en 1930, 1943, 1955 y 1962), sucedidos por pequeños periodos de democracias débiles.

Estos golpes, hechos para “poner orden” interrumpen los procesos creativos de los artistas que no se alinean bajo el alero “moralizador”, “reformador” o custodio del “bien” bajo el cual se excusan los militares golpistas. La obra de Spilimbergo tiene ese aroma de “protesta social” que no cae bien en esferas castrenses.


Esta es la página más interesante, y completa, que se puede ver del hombre y su obra:
http://www.paseosimaginarios.com/artistadelmes/spilimbergo/1.htm




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