
La vida de Hammershøi, artista danés, es como mirar una de sus pinturas: enigmática, desolada y llena de códigos secretos. Pintó pocos temas, centrándose en los interiores de su casa (la mayoría de las veces), los paisajes, alguna vista arquitectónica y uno que otro retrato.

Siempre con mujeres que las vemos, o interrumpimos, en ese breve instante de reflexión al estar realizando una tarea.

Ya sea al estar cosiendo, leyendo, limpiando, etc., estos personajes llegan a nosotros justo cuando su mente reflexiona sobre cosas importantes, cotidianas o banales.

En la década del ochenta tomó clases con el gran artista Peder Severin Krøyer, mejoró su técnica y logró un gran reconocimiento unos años más tarde; pero aquí jugó el “tiempo” en su recuerdo posterior. Como muchos otros artistas de finales del siglo XIX, su Obra entrando el nuevo siglo, cae en adjetivos fáciles como el famoso “déemodé”.

Sus temas y paleta no logran navegar por las nuevas olas impresionistas, expresionistas, surrealistas, cubistas o metafísicas en ese comienzo del siglo XX, naufragando en esa Isla llamada “Olvido” durante casi 100 años.

En 1885 pintó a su hermana en: “Retrato de una joven mujer”, cuadro que rompe algunas tradiciones de los pintores “Naturalistas” lo que lo lleva a los terrenos de la rebeldía y controversia según los estándares de la época, misma gente que años después de tratarlo de rebelde e innovador lo olvida por ser demasiado conservador y retrogrado. Son los vaivenes del Arte.

Son los mismos vaivenes que me llevan a decir hoy, que el uso de esa paleta sin vida y la exageración de la Luz central lo hacen un “Minimalista”, claro que el hecho de pertenecer a un género antes de un siglo de inventarse el término deja al precursor en un terreno de nadie.

1965 es el año donde el filósofo inglés Richard Wollheim crea el término al referirse a las obras monocromáticas y a la utilización que Marcel Duchamp hacía de objetos ordinarios.

En “Interior con mujer al piano”, 1901, observamos un pan de mantequilla puesto en la mesa entre dos platos vacíos, limpios sin denotar uso. Tampoco se observan cubiertos o pan, por lo qué nos preguntamos ¿qué hace ahí? El pelo suelto, de ese moño en la mujer, “desordena” la minimalista imagen, las arrugas del mantel nos llevan los ojos a este pequeño detalle que junto a la mantequilla apelotonada y usada, nos dan un tema para reflexionar. Nunca más el artista pintó un elemento con tanta “vida” y menos volvió a usar un color tan intenso como ese sutil amarillo.

En sus cuadros percibimos una quietud que llega a perturbar sin saber cómo, talvez una explicación de este sobrecogimiento es debido a la inmovilidad de la obra, aunque vemos personas actuar dentro de ella, no percibimos siquiera el paso de una mosca.

El mundo se detiene misteriosamente, un momento desolado en días sin esperanza como los presentados por Edgard Hooper medio siglo después.

Hay algo de Vermeer en esta manera de enfrentar el tema hogareño, sin embargo su paleta se libra de una unión que sería demasiado sospechosa de haber mantenido los tonos del holandés. Hammershøi, debido a esta independencia, logra “su” estilo monocromático particular donde la escala de grises es la que lidera el camino introduciendo el elemento dramático.

“Lo que me hace escoger un tema son… las líneas, las que me gusta llamar el contenido arquitectónico de una imagen. Luego esta la Luz, sin duda. Esto es también muy importante, obviamente, pero creo que las líneas son lo que verdaderamente importa para mí. El color, naturalmente, no deja de tener su importancia. Realmente no soy indiferente a como se ve, trabajo arduamente para que luzca armonioso. Pero cuando escojo un tema, primero pienso en las líneas”. Vilhelm Hammershøi.

Una buena página, en inglés, con un detallado estudio del hombre y su obra en: http://www.royalacademy.org.uk/exhibitions/hammershoi/









me has quitado de la boca lo de su “parecido” con el gran pintor holandes, salvando mares. pero tiene algo, que ha pesar de su frialdad cromatica atrae, me gustan sobre todo los salones, habitaciones, sin nada mas que las cuatro paredes y la decoracion. es un alma solitaria este pintor, o eso me parece a mi. su pintura transmite frialdad, sus figuras casi fantasmales, no logran dar la vida suficiente para que la luz surja, su forma de pintar es muy suya, y eso le honra.
“Un alma solitaria” sin duda es una reflexión precisa. El hombre puede estar rodeado de gente pero su alma es otra cosa…
Saludos Fernando.
que bonita frase “el hombre puede estar rodeado de gente, pero su alma es otra cosa” que acertada.
Estimado Gonzalo: Estas pinturas me recuerdan a las fotografías
antiguas. El color sepia, la ausencia de colores brillantes.
Yo me imagino que, como las fotografías eran un lujo de pocos,
y muy rara vez la gente común se fotografíaba,(la gente de la clase
trabajadora, y en especial la del campo – no tenían fácil acceso
a las fotos) cuando tenían la oportunidad, posaban, de frente
para el fotógrafo. Creo que consideraban un desperdicio una foto
de otra manera. En cambio, me da la impresión, que este maestro
se permite con el pincel retratar a las señoras de una manera que
ellas no le hubieran dejado.
Me regala como unas “instantáneas” de su tiempo.
Es mi humildísima opinión. Eso siento cuando veo estos cuadros.
Estimada Laura,
Me parece una reflexión muy pertinente tu nexo entre pintura/fotografía/Hammershøi,
Como muy bien acotado el mirar las poses desde atrás como una instantánea “personal”, que no habrían permitido, o pagado, sus modelos fotográficos.
Da una nueva mirada a este artista tu “humilde” opinión.
Gracias.
El director danés Carl Dreyer estaba muy influenciado por su pintura; la fotografía de sus películas intenta captar esas luces y sombras.
Gracias por el comentario, muy bueno el nexo con Dreyer.
Gracias.
Para mi este pintor logró fundar un mundo personal.Un adelantado para su época.Lo aparentemente estático en su obra resulta muy inquietante, por eso mismo creo que está lleno de vida. Sus cuadros respiran.También tiene una factura esquisita, una huella, un rastro en su pincelada. Es muy sobrio y austero.Es imposible no conectar a Hooper con este maestro danes, también pienso en Antonio Lopez García, ya que hay mucho misterio en sus cuadros también desde lo aparentemente inmóvil,este ultimo para mi el pintor mas grande en vida de el momento.Los colores de Morandi también me hacen acordar al mundo cromático de Hammershoi. Desde mi humilde opinión me parece que en cualquiera de estos pintores mencionados si hay algo que los caracteriza es la esperanza y la fe en la realidad.
Gracias