
Finlandia era parte de Suecia hasta 1809 cuando El Imperio Ruso anexó el territorio finlandés, tras una Guerra, y lo convirtió en el Gran Ducado de Finlandia. Un siglo despues, luego de la revolución rusa, Finlandia se torna república.

La vida de Edelfelt transcurrió en una Finlandia Imperial, bajo control del Zar Alejandro II, Alejandro III y el último Zar de todas las Rusias Nicolás II.

Esto nos dice que aunque aislada en el último rincón de Europa, Finlandia era parte del Imperio. Edelfelt estudió en Bélgica, Francia y Rusia.

Edelfelt vivió 15 años en Francia y curiosamente solamente tiene una pintura con motivo francés, “Los Jardines de Luxemburgo”.

Pintó, eso sí, varias jóvenes parisinas muchas de las cuales fueron sus amantes.

París le dio la oportunidad de vender sus pinturas, algo que no podría haber hecho en su pequeño país.

La mitad de su producción fueron retratos siendo el de Louis Pasteur uno de los más famosos. Quedó fascinado con el científico, tanto que pasó varios meses estudiando su trabajo y sus instrumentos de laboratorio. Con este retrato de 1885 la fama de Edelfelt quedó sustentada, ya Van Gogh había expresado su admiración por como lograba mostrar los sentimientos en sus cuadros, años antes.

En 1878 Rusia incluye en su stand “La Reina Blanca” en la Exposición Universal de París. Este cuadro demuestra la primera intención de Edelfelt por convertirse en pintor de época, un retrato que evoca pasados medievales.

Edelfelt tiene lazos cerrados con la Corte Rusa, en el Palacio de Invierno el Zar Alejandro III lo comisiona para pintar a sus hijos. Es hecho miembro de la Academia Imperial de las Artes en 1895.

Sin embargo rechaza una oferta para enseñar en la Academia unos años después, las noches de París no se comparan con San Petersburgo.

Edelfelt tuvo la capacidad de vivir en dos mundos, el Ruso Imperial y el nacionalista Finlandés. Esa manera de desenvolverse en dos ambientes completamente antagónicos lo representa su pintura, las imágenes de estos ciudadanos comunes son extraordinarias, hechas con una dedicación admirable.

Es un hombre con más de 1400 obras realizadas, varios temas, varias técnicas.

Los retratos de los miembros de su familia también son extraordinarios, el de su madre es casi fotográfico.

El desnudo de su hermana Ellen es también una belleza.

Su otra hermana, Beta retratada en 1884.










Que paleta, es tenue, real, lleno de candidez en los rostros, su paisaje, los recintos, me encanto el retrato de Edelfert con su hijo, su madre en reposa que sostiene un libro, pero lo más extraordinario es el detalle de Louis Pasteur, Excelente pintor Albert Edelfert. Gracias.
Hola María,
Gracias por tan acertado comentario.
Un saludo.