
Jan Vermeer es el pintor de los interiores, se especializa en darnos una visión de la vida mundana en una holanda del siglo XVII, en pleno barroco. Su producción fue muy escasa, 34 escenas de interior o retratos y 2 paisajes. Esto, junto a haberse mantenido viviendo siempre en el mismo pueblo, lo dejo fuera de carrera para el éxito y la fama en vida.

Empezó su carrera pintando escenas religiosas en gran formato para, tras un corto tiempo, tomar el camino que le conocemos.

Hay algo misterioso en todos sus personajes, esa melancolía, tragedia y tranquilidad que nos invade produce una sensación de estar viviendo el momento junto a los personajes en una vida pasada.

Poseedor de una gran técnica y una gran cultura, lo llevó a ser el experto en cuadros de Federico Guillermo I, Gran Elector de Brandeburgo. En 1842, dos siglos después de muerto, el critico Joseph Théophile Thoré lo rescata del olvido y lo presenta en sociedad.

Holanda tiene, junto a Rembrandt, un excelente representante de esa “Era Dorada”. Su tratamiento de la Luz es casi fotográfico, con una armonía poética y serena.

Con los acreedores pisándole los talones y cansado de la vida un atormentado Jan descansa en paz el 15 de diciembre de 1675, a la edad de 43 años. Su mujer, con 11 hijos a cuestas, Catharina Bolnes tiene que renunciar a su herencia a favor de los acreedores, se queda con dos cuadros de su marido, vendiendo al año siguiente uno que para mi es lo mas bello de la época de oro holandesa, la Alegoría de la Pintura.
Me gusta mostrar más que hablar, esa es la premisa de este Blog, sin embargo es imprescindible acotar un par de cosas. La alegoría, en el arte, es dar una forma humana, o de objeto, a una idea abstracta. Para entender los cuadros hay que situarlos en el espacio que corresponde. Vermeer lo crea en el año 1666.

Son varias los conceptos que podemos observar, el primero la Fe católica del artista, una extravagancia en una Holanda protestante. Fe representada por un par de águilas, símbolo de los Habsburgos, adornando un candelabro dorado sin velas, en la parte superior del cuadro. La ausencia de velas representa la supresión de la Fe católica, en su tierra. El mapa representa las 17 provincias de los países bajos antes del tratado de Westfalia, alrededor del mapa hay 20 imágenes de ciudades en las que no esta Delft, curioso si pensamos que Vermeer nació, vivió toda su vida y murió ahí. El artista se representa vestido con ropas elegantes y costosas, con esto trata de darle mayor rango a su profesión, el estar en un estudio con piso de mármol también es símbolo de status, status imaginario ya que su estudio era modesto. La luz penetrando desde una ventana lateral es típico de su obra como lo es la composición en perspectiva octagonal de la escena, recordando los artistas del Quatrocentto con la bicromía de las baldosas. En definitiva la escena representa un artista en toda su majestuosidad con intereses geopolíticos, además de religiosos. Erudito en un tiempo de analfabetos. Acaudalado en tiempos de pobreza. Con una profesión de éxito en época de desempleo.
Navegando por Internet se encuentran planteamientos como este:
“Un homenaje del pintor hacia los gobernadores de la casa de Orange, en un momento delicado debido a su enfrentamiento con Francia durante la guerra franco-holandesa de 1672-78. Esta hipótesis vendría refrendada por la presencia de la lámpara con el águila doble de los Habsburgo, lo que indicaría que la obra estaría pintada para conmemorar la alianza firmada entre las Provincias Unidas, el Imperio Alemán, España y Lorena contra la Francia de Luis XIV que se produjo el 30 de agosto de 1673”.
Todo bien planteado, un comentario técnico: el cuadro fue pintado en 1666.

En 2003 se lleva al cine una historia del pintor con un supuesto romance con su modelo, “La muchacha de la Perla”, del director Peter Webber; como película no vale mucho si es importante en dar a conocer mucho más este holandés genial y su obra.






Estimado GONZALO: He leído que Salvador DAlí consideraba a VERMEER el mas
grande de los pintores. Por otra parte, también se ha dicho que VERMEER
vivió un tiempo de grandes tragedias humanas, producto de la guerra
entre Holanda y España; y él quiso abstraerse del horror retratando
a las personas en sus hogares, allí donde ellos tenían su mundo y su vida
y en ese instante de la intimidad de sus personajes los rescataba de la muerte.
que al acecho estaba; y continuaban con sus vidas.
yo de fondo de mi portátil he elegido un bello cuadro del pintor estadounidense remington. un lobo mira de frente al observador en una noche gris, todo el cuadro es gris. hay pintores que les gusto salir, ver el mundo. y otros como este genial pintor holandés, no se movió de su ciudad, casi ni de su casa. cosas del carácter humano. el gran filosofo kant nunca salio de su ciudad. son genios que viven en un mundo aparte, que hacen de su existencia un parto largo y a veces doloroso. son pocos cuadros los que pintó, pero muchas veces en el arte como en el sexo, la calidad es lo que cuenta, el lobo en la noche oscura es su referente.
El mismo Remington jamás visitó el Oeste norteamericano, sin embargo es el referente de ese mundo bello y salvaje. Sin duda cuando se tiene talento no hay porque moverse de la casa, la imaginación es la que debe volar por esas zonas inexploradas.
Gracias Fernando por el aporte.
Extraordinaria la reflexión de la abstracción del “ser” por las tragedias a su alrededor.
Gracias, como siempre, Laura.
Estimado Gonzalo: La semana pasada estaba viendo un documental por History Chanel
que explicaba y mostraba cavernas de sal, majestuosas, imponentes, enormes. Hay
una que tiene tallada una catedral, y salas para tratar enfermedades respiratorias
que está situada en POLONIA. Otra caverna de sal es usada para esconder residuos
radioactivos, en EEUU; suponen que esos venenos quedarán encriptados hasta el fin
de los tiempos. ¡eso será sólo si DIOS QUIERE!. Ahora bien, relacionado con el
maestro VERMEER, es sabido que el mega asesino adolfo hitler, entre otras maldades, ordenó el robo de obras de arte de países invadidos durante
la segunda guerra mundial; la obra que nos muestra al pintor sentado de espaldas
hacia nosotros, con el piso en mosaicos blancos y negros, fue robada por los nazis
y encontrada por los americanos, junto con muchas otras obras de arte, entre las
que había también esculturas del renacimiento. Las obras estaban escondidas en una CAVERNA DE SAL, situada en ALEMANIA; parecía la cueva de los 40 ladrones de las mil y una noches. En ese lugar, que es magnífico para la conservación de las obras, porque es seco y antiséptico, también habian puesto varias bombas. Gracias a DIOS, no estallaron cuando entraron los aliados, y se pudieron desactivar.
Estimada Laura,
Tu comentario de la Catedral de Sal en Polonia me hizo recordar una que conocí, hace varios años atrás en Colombia, la Catedral de Sal de Zipaquirá. Una maravilla, aquí te doy un link para que la veas: http://www.calibuenanota.com/GENTE/ver_nota.php?idn=120432&ids=21
Pero bueno volvamos a lo nuestro, sabía del robo de obras de arte que realizaron las tropas de Hitler por toda Europa, pero no sabía la historia de “La alegoría de la pintura”, te agradezco la información.