
Tintoretto y El Veronés fueron en su época, a fines del período renacentista y principio del Barroco, los más reconocidos exponentes de la pintura durante esa era dorada del arte veneciano. Los dos eran seguidores de Tiziano.

El Veronés se llamaba en realidad Paolo Cagliari, nació en la ciudad de Verona y murió en Venecia. Buena parte de sus obras son decorativas y están dedicadas a temas religiosos, mitológicos y también alegóricos.



A pesar del número limitado de los colores que utilizaba, El Veronés muestra en sus frescos habilidad suprema cuando reproduce la textura y los pliegues de las telas utilizadas en la vestimenta de sus personajes.

El detalle de los adornos, los reflejos y matices los pinta con delicadeza singular lo que produce una atracción inmediata al observar sus pinturas.

Es imposible hablar de Veronés sin hablar de Manierismo. El manierismo es un estilo artístico que predominó en Italia desde el final del Alto Renacimiento, 1530, hasta los comienzos del período Barroco, hacia el año 1600.

El manierismo se originó en Venecia, gracias a los mercaderes y en Roma gracias a los papas Julio II y León X, pero finalmente se extendió hasta España, Europa central y del norte.

Se trataba de una reacción anticlásica que cuestionaba la validez del ideal de belleza defendido en el Alto Renacimiento.

El manierismo se preocupaba por solucionar problemas artísticos intrincados, como desnudos retratados en posturas complicadas. Las figuras en las obras manieristas tienen frecuentemente extremidades graciosas pero raramente alargadas, cabezas pequeñas y semblante estilizado, mientras sus posturas parecen difíciles o artificiales es decir “alla maniera”.

Su origen etimológico proviene de la definición que ciertos escritores del siglo XVI, como Giorgio Vasari, asignaban a aquellos artistas que pintaban “a la manera de…”, es decir, siguiendo la línea de Miguel Ángel, Leonardo o Rafael, pero manteniendo, en principio, una clara personalidad artística.

El significado peyorativo del término se utilizará más adelante, cuando esa “maniera” fue entendida como una fría técnica imitativa de los grandes maestros. Para algunos, el manierismo es un estilo para olvidar por ser subjetivo e inestable. Los artistas se dejan llevar por sus gustos, alejándose de lo verosímil, tendiendo a la irrealidad y a la abstracción. Mi opinión es que esto es lo que hace relevante el estilo, esto da pie para hablar de estilo; entendiendo por estilo, el carácter propio que le da el artista a su obra.

En 1573 un tribunal de la Inquisición juzgo a El Veronés por considerar profanos sus cuadros. La blasfemia fue “atestar” de personajes un cuadro representando La Ultima Cena, colocó personajes tan irreverentes como irrelevantes: un Loro, un sirviente moqueando por su nariz, duendes, etc. Veronés se defendió argumentando poder tomar licencias artísticas dada su condición de Pintor, al final todo se resolvió cambiándole el nombre al cuadro: “La Fiesta en la Casa de Levi” (1573).

Esto es típico de la Obra de Veronés, así como Leonardo, pintaba por encargo temas religiosos ha los únicos que podían pagar por hacerlo, los Obispos, Cardenales o Papas. Sin embargo estos temas religiosos son la fachada donde Veronés esconde lo que realmente le importaba: el comportamiento de esa sociedad veneciana opulenta, degenerada y amoral. Vemos como lo Sacro se mezcla con lo Profano de una manera extraordinaria, no es el primero en hacer tal cosa, ni será el último, pero es de los mejores.

Veronés era un hombre alegre, atrevido, rompedor de moldes, su Obra representa todo esto, como representa un tono formal y conservador en ocasiones. Su paleta es, a su vez, contradictoria: llena de luz o carente de toda luz, dependiendo el tema y el momento, pero siempre majestuosa y llena de matices.



Estimado JosEvelio,
Justamente esa es la idea en que gira Arte & Artistas, que tan bien resumes; para las fechas mejor consultar Wikipedia.
Un abrazo,
Gonzalo Fontanes
Gracias a Gonzalo Fontanés y Francisco Quesada Matta; pueden muchos redescubrir Maestros como el Veronés, y ciertos matices del Manierismo que se juzgan en ‘clases y textos’ especialmente simplistas, y donde predominan conceptos esclavizados por fechas definitorias, para que con ‘alfileres’ los estudiantes “aprueben” asignaturas explicadas, con la miopía de la inmediatez, tan ajena al conocimiento. Muy revelador el cambio de nombre de la obra: “La Fiesta en la Casa de Levi”(1573). Valioso post y comentario.
Estimado Francisco,
Gracias por ser el “primero” comentando tan acertadamente sobre este artista excepcional.
Un saludo.
Nunca me gusta ser el primero en hacer algo, pero voy a tener que romper este silencio sobre quizás uno de los mejores pintores que dio Venecia, ya en años posteriores a los que el vivió era considerado por algunos, entre ellos Annibale Carracci como uno de los mejores maestros de todos los tiempos.
Yo he tenido la oportunidad de ver su obra en diferentes museos de Italia, España, Francia e Inglaterra, en iglesias y palacios de Italia, especialmente en Venecia y alrededores y lo considero como uno de mis pintores favoritos. Creo que es el más fastuoso, elegante y atrevido pintor en cuanto a composición y colorido que he visto.
Las pinturas radicadas en Venecia de la Iglesia de San Sebastián y las realizadas para el Palcio del Dux o las de la Libreria Marciana me parecen excepcionales por su belleza y composición.