
John Marin es un pintor estadounidense que manejó la acuarela de forma extraordinaria, utilizando una paleta con tonos fuertes, vivos y poderosos cambiando la manera de tratar esta siempre tan sutil técnica pictórica.

Fue un pintor adelantado a su época.

Su obra esta enmarcada en un formato agresivo y vanguardista, expresado en la división de los espacios en diferentes perspectivas plásticas de triángulos, círculos y cuadrados, que conforman una sinfonía de sorprendentes trazos diagonales y verticales, con un movimiento hacia el infinito dentro de un ritmo armónico.

La belleza de la obra de John Marin es que logra conciliar la naturaleza y el desarrollo de la urbe en una expresión llena de fuerza y vida, con una paleta húmeda, personal, multicromática e intensa.

“Rapidez” fue la palabra usada por el critico de arte Paul Rosenfeld (en su ensayo de 14 pintores norteamericanos, “Port of New York”) para describir la obra de John Marin. El término aduce a la velocidad, por supuesto, pero también a algo que Rosenfeld describe, en esa prosa barroca, como “Arraigado en buena tierra”.

Yo lo describiría como síntesis, resumen abstracto del devenir de una época denunciada por los altos rascacielos, por los puentes imposibles, por los metros circulando sobre los hogares, que culminarían en el desastre total.

Caos expresado por Marin en las olas sobre las playas de Maine, que de alguna manera manifiesta el asombro ante la tecnología y la incertidumbre.

Respirando lo urbano, con sus puentes y calles, identificados en una visión fugaz anticipadora del futuro próximo.

Con John Marin vemos la creación de un estilo nuevo desde su inicio, estilo que el crítico de arte francés Louis Vauxcelles al ver una exposición de Georges Braque en 1908, tildaría peyorativamente como la reducción del arte a “pequeños cubos”; esa frase menospreciativa dio el origen de lo que hoy conocemos como estilo “Cubista”.

Dentro de todos los pintores cubistas nunca se menciona a Marin. Sin embargo, para mí, es uno de los precursores de este estilo.

John Marin nunca fue adepto a encasillarse dentro de ningún estilo, el fotógrafo Alfred Stieglitz lo consideraba como un “individualista sensible inspirado en el arte moderno”.

Los críticos de arte, de la época, señalaban como el artista pintaba con una “visión interna” sus temas. Talvez las palabras del propio artista, “Tengo que conocer un lugar íntimamente antes de pintarlo”, llevan a estas teorías erradas que ofendieron profundamente a Marin catalogándolas de “basura”.

Para John Marin el “ver” es una “repetición de miradas”, y cada pintura suya la oportunidad de capturar en una sola imagen “la visión de varios ojos”.

Marin rompe el academismo tratando la acuarela como óleo, utilizando una paleta vigorosa y agresiva, olvidándose de los medios tonos, tan referentes de la acuarela, llega a esos trazos opacos y saturados de color, que serán su sello, se ayuda con el carboncillo para darle mas fuerza a la obra.

- Old Houses, Chartres, 1908
- Showers, 1908
- Saint Martin’s in the Field, 1908
- City Scene, 1909
- City Scene 2, 1909
- Susent, Maine Coast, 1910
- Warehouses and North River, 1910
- Spring, Tyrol, 1910
- Mrs. Haviland 1911
- Brooklyn Bridge, 1912
- Abstracción, 1917
- The sea, Maine, 1920
- Self Portrait 1920
- Boat with Sun, Deer Isle, Maine, 1921
- Downtown, 1921
- Trees, Rocks and Schooner, 1921
- Off York Island, 1922
- El bajo Manhattan, 1923
- Downtown New York No. 5, 1925
- Schooner Yachts, Deer Isle, Maine, 1928
- Stonington, Maine, 1929
- Old Church, at Ranchos, New Mexico, 1930
- Region of the Brooklyn Bridge Fantasy, 1932
- Self-portrait, 1950






























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